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04 juin 2008

El Palacio: desde el Antiguo Régimen hasta la Revolución

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El Parlamento de París es la primera Corte suprema de justicia del reino. Al principio, sus miembros eran nombrados por el rey. Pero Francisco I, escaso de dinero, vendió los cargos con el fin de conseguir recursos. Desde entonces son de la propiedad de sus titulares y se transmiten por herencia.

Pueden sentarse en el Parlamento, por derecho o por privilegio, los grandes del reino: a los príncipes de linaje, los pares de Francia. Cuando se enfrentaban a la Corona negándose a transcribir en sus registros los edictos reales, el soberano debía hacer uso de su "asiento real", durante la sesión solemne que se desarrollaba en su presencia. El exilio en provincias y la prisión fueron a veces necesarios. En la Gran cámara, en torno a presidentes y consejeros, los procesos daban vida a una multitud de gente con toga: fiscales, abogados, escribanos, pasantes, picapleitos y gestores que evocan "Les Plaideurs" de Racine. El jefe de los abogados elegido por votación lleva, desde el siglo XIV, el bastón de mando de la cofradía San Nicolás, de ahí su nombre de decano del Colegio de Abogados.
  
Varios incendios destruyeron el Palacio. El 6 de marzo de 1618, el fuego se fue extendiendo, durante la noche, por los comercios, y en menos de 1 hora los adornos de las cámaras, las esculturas, los techos, las puertas, las estatuas reales de las salas de esera (Pas-Perdus), los archivos y todos los habitáculos se fueron consumiendo. Únicamente algunos registros, poco importantes, se salvaron del peligro gracias a un escribano llamado Voisin, quien, por suerte, consiguió igualmente desviar las llamas de la torre del Reloj. La flecha de la Sainte-Chapelle fue destruida en un incendio en 1630.(En aquella época se construyó la "galerie Dauphine" adosada al lado oeste de la Gran sala y destinada a recibir a los comerciantes. Contiene en la actualidad la gran escalera "Luis XVI". Permite acceder, por el interior, a las galerías comerciales.) El Tribunal de Cuentas se incendió en 1737, y la galería de los Comerciantes en 1776. La "cour du Mai" fue el lugar de ejecución de algunas sentencias devueltas por el Parlamento: La condesa de la Motte, desués del "affaire du Collier" (1786), fue condenada a ser azotada al pie de la escalera de la "cour du Mai".

En 1788, el Parlamento reclama que se convoquen los Estados generales. Fue una idea equivocada: La Asamblea constituyente ordena su supresión. Mediante un decreto del 7 de septiembre de 1790, la Constituyente reorganiza los tribunales y suprime todos aquellos que en aquel momento existían bajo el título de veguerías, castellanías, prebostazgos, vizcondados, senescalías, arrendadurías, castilletes, tribunales de primera instancia, consejo provincial de Artois, consejos superiores y parlamentos. El alcalde de París, Bailly, el 15 de octubre de 1790 precinta los archivos del Parlamento de París, que fueron trasladados a los archivos de Francia. Varios miembros del Parlamento fueron enviados por la Convención a la guillotina.

 

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La reconstruccion del Palacio
dessués del incendio de 1776

El Palacio: sede del Tribunal revolucionario

  
El tribunal, creado por la Convención, fue dotado de los locales más prestigiosos de la historia del Parlamento de París: la Gran-Chambre y la sala Saint-Louis, se les cambió el nombre por "chambre de la Liberté" y "chambre de l'Égalité". Fouquier-Tinville fue el encargado de levantar las actas de acusación. El fiscal publico mandó acondicionar, en el paseo del Reloj, un local para actos, adosado a la torre Bonbec, para estar más cerca de sus víctimas, para preparar los expedientes y adelantar el desarrollo de los procedimientos ya en marcha. Desde el mes de abril de 1793, hasta el mes de julio de 1794, el Tribunal revolucionario envió a la guillotina a más de 2 600 personas.

María Antonieta fue condenada a muerte el 16 de octubre de 1793. Murió en la guillotina en la plaza de la Revolución. Danton fue condenado a muerte por el tribunal que el contribuyó a crear. Robesierre fue también condenado a muerte. Los miembros del tribunal y su fiscal público, Fouquier-Tinville, fueron condenados en 1795 por el mismo poder judicial en el que ellos participaron.  
 

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Fouquier-Tinville juzgado por
el Tribunal revolucionario

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